Jaume Pujol Balcells

El Papa nombró en 2004 a Jaume Pujol Balcells arzobispo metropolitano de Tarragona, en sustitución de Mons. Lluís Martínez Sistach. Nació el 8 de febrero de 1944 en Guissona (Lleida), cursó sus primeros estudios en las HH. Dominicas de la Anunciata y en los HH. Maristas de Guissona. Su formación universitaria se desarrolló en Barcelona, Roma y Pamplona. Es doctor en Ciencias de la Educación y en Sagrada Teología con la tesis titulada “La catequesis en la misión pastoral de la Iglesia”.

Jaume Pujol fue ordenado sacerdote el 5 de agosto de 1973 en Madrid, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. Desde 1976 dirige el departamento de Pastoral y Catequesis de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y desde 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de este campus. A partir de 1983 es profesor de la asignatura Pedagogía Religiosa.

Al conocer la noticia de su nombramiento, el sacerdote catalán mostró especial agradecimiento hacia Juan Pablo II y reconocimiento para su antecesor en la sede episcopal tarraconense. “Desde el primer momento me he encomendado a san Pablo y a san Fructuoso, y me he puesto bajo la intercesión de la Virgen María con la invocación de Nuestra Señora del Claustro. Muchas veces la había llamado con ese nombre, porque es la misma advocación con que veneramos a la Santísima Virgen en Guissona (Lleida), villa en la que nací y recibí la fe cristiana. También me he encomendado a san Josemaría Escrivá, con quien tuve la suerte de convivir en Roma durante once años”. El profesor Pujol añadió una invocación a la Virgen de Montserrat, “tantas veces visitada filialmente, para que pueda llevar a buen término la misión que se me ha encomendado”.

Sobre su nueva responsabilidad en la Iglesia, declaró: “Vuelvo a Catalunya, de la que nunca me he separado, y donde están mi familia y mis raíces culturales y cristianas. Voy a la Archidiócesis de Tarragona con muchas ganas de aprender de todos, con el afán de servir. Sigo y conozco las necesidades pastorales de mi tierra. Siento la urgencia de trabajar para evangelizar nuestra sociedad catalana, que es el gran objetivo del Concilio Provincial Tarraconense. Como allí se dice, la Iglesia tiene la misión de anunciar a Jesucristo a todos los hombres sin ninguna coacción, de comunicar a los creyentes la vida divina por la gracia del Espíritu Santo a través de los sacramentos, y de ayudar a los fieles a vivir en la fe y en el amor. Deseo también, de acuerdo con los grandes temas conciliares, ser elemento de unidad, preocuparme por los más pobres y marginados, escuchar a todos”.