Tengo un hijo numerario que pidió la admisión justo al recibirse de económicas y ha perseverado y es tremendamente feliz y nosotros con él. También tenemos una hija que quiso ser numeraria y desistió antes de hacer su incorporación. También está feliz y por casarse, y sigue recibiendo los císrculos y ayuda en el Opus Dei, y tan contenta. O sea, libertad a toda prueba, entraron y/o salieron cuando quisieron y ni uno ni otro está traumado.