Queridos hermanos en Cristo, estoy casado, somos padres de dos hijas de 15 y 11 años, yo tengo 48 años. Soy católico y en época universitaria sí que tenía unos ciertos prejuicios contra el Opus Dei, no lo voy a negar que circulaban comentarios contra la Obra, que si era una secta, que si te comían el coco, que si te quitaban tu libertad y tu dinero, que si eran elitistas, etc, etc.

Hice amistad con un compañero de clase del Opus Dei, falleció de un ataque asmático con 21 años, y era un verdadero santo, de los pocos que he conocido. Intentó acercarme a la Obra pero siempre se encontraba con mi resistencia, eso sí, sin perder la amistad que nos unía.

Con el paso de los años me fui replanteando la fe y con ocasión del matrimonio y la paternidad, fui madurando como persona y como cristiano. Volví a reavivar mi fe en Cristo y en su Iglesia, y pertenemos a un movimiento que se llama Familias por el Reino de Cristo, que es la rama familiar del Apostolado de la Oración.

Por distintas circunstancias, mi hija mayor no se adaptada al colegio religioso concertado de monjas, y tras muchos ruegos de ella, nos acercamos a un colegio de educación diferenciada del Opus Dei que es (esto fue nuestra sorpresa) concertado con la Administración, incluso más barato que el anterior. Por supuesto la enseñanza es de calidad, pero lo mejor es que se tiene claro el ideario cristiano y se intenta evangelizar a los padres y a los alumnos, sin aditivos, colorantes o acidulantes.

No es que en el colegio religioso de monjas no se haga, pero mi impresión es que la educación religiosa dejaba que desear porque se hacía bajo estrategias muy “ligths”, al parecer, según comentarios de la propias monjas, por tener niños de muchas clases de padres y con realidades “familiares” cada vez más frecuentes y los padres protestarían si se cargan las tintas en este sentido. Esto para los padres católicos que intentamos ser coherentes es un fraude. Recuerdo que nos ofrecimos mi esposa y yo para ayudar a las catequesis de Primera Comunión de nuestra hija y de los demás niños (llevamos muchos años impartiendo los Cursillos Prematrimoniales en nuestra Parroquia. Yo en concreto estoy Diplomado en Catequesis de Adultos, Diplomado en Ciencias Religiosas y somos Master en Pastoral Familiar del Intituto Juan Pablo II de Matrimonio y Familia y Monitores Teen Star), pero la monja catequista nos espetó que nosotros a la parroquia que en el colegio la que daba catequesis era ella. En fin.

Bueno pues mi experiencia con el colegio concertado del Opus Dei y con la gente numeraria y supernumeraria que lo lleva es del todo positiva. Desde la Directora a la Portera todas van a una. Los padres nos sentimos que somos “alguien” y no somos “discriminados” por el hecho de que no seamos profesionales de la docencia, como me llegó a decir la profesora de Educación para la Ciudadanía del colegio de monjas (que esa es otra cosa para hablar aparte, porque tienen otros profesores que tienen que “tragarse” y que son ateos, pero como es centro concertado no pueden despedirlos y se cargan todo ideario del centro en las aulas).

La Directora del colegio del Opus Dei nos recibió cariñosamente, no sólo con la amabilidad esperada, ha luchado para que nuestra hija entrase en el colegio, y ahora es una niña superfeliz que no para de darme alegrías de sobresalientes, y de madurez personal, próximamente hará su Confirmación. Tienen charlas para los padres en distintas materias incluida la religiosa porque somos los padres los primeros catequistas de nuestros hijos, nos llama por teléfono la tutora para saber de nosotros y las dificultades que podemos tener en la educación de nuestras hijas, nos informan de todo lo que hacen con las niñas, etc. Una vez se torció el pie nuestra hija en un recreo y la llevaron a casa en taxi la Jefa de Estudios. Estos sólo son unos pocos detalles.

A raíz de estos acontecimientos he ido conociendo a más gente de la Obra, estoy asistiendo con total libertad a retiros mensuales para caballeros y voy conociendo gente creyente maravillosa, creyentes, responsables, formados y muy equilibrados. Percibimos amor en ese colegio y hay toda clase de niñas (aún más problemáticas que en colegio de monjas) pero hay sensación de orden y responsabilidad y eso de “estar encima” de las niñas. Mi hija me cuenta que más que profesoras parecen madres (muchas lo son de verdad).

En fin, no sé cómo será la vida interna de los miembros de la Obra pero lo que sale de esa forma de vida es amor al prójimo y deseo de evangelizar. No me he sentido presionado ni captado ni nada de eso, respetan mi libertad. Mi visión del Opus Dei es que es eso, Obra de Dios, y no soy del Opus Dei.

Un padre agradecido a San Josémaría y a sus hijos de la Obra.