“Gracias a Dios, me metí!”.

Llevo ya unos añitos en el Opus Dei: subidas y bajadas, “emotions” y titubeos. En alguna ocasión me he metido en la web OL, para ver “cuánto me engañan”, y sin embargo salgo con el propósito de rezar por sus autores y una fuerte sensación: ¡qué falta de caridad y de respeto a la verdad!

Creo que no es acertado juzgar una institución de la Iglesia a partir de una experiencia personal concreta, ni por un cúmulo de ellas. Siempre lleva a engaño leer toda tu vida con el prisma del momento presente. Más bien, pienso que lo correcto es alejarse y coger perspectiva.

Vaya, ¡Resulta que la Iglesia se ha pronunciado! ¡Resulta que no son pocos los frutos de santidad y de apostolado de esta “institución satánica”! ¡Resulta que el mismo BXVI y muchos obispos se apoyan y se quieren apoyar más en la Obra! Etc.

¿Que ha habido errores? Posiblemente: al fin y al cabo no dejamos de ser humanos -con virtudes y defectos-. ¿Y por eso hay que poner en duda a toda la institución? Mal andaríamos entonces… No hay más que mirar la mala práxis de puntuales católicos para pontificar que “la Iglesia es una gran conspiración”. Seamos serios por favor.

Por cierto, he leído que “los directores comentan lo que sale en mi charla fraterna y hacen informes al respecto”: a parte de que a mí me lo consultaron primero (“¿te parece que lo hable con el director, que 4 ojos ven más que 2?”), no dudo de que lo hacen con el mayor respeto y delicadeza posibles, con la mejor intención -quieren que sea santo: ¡y punto! Y yo también quiero ser santo, por tanto me dejo ayudar: “háblalo con quien haga falta si eso me ayuda!-.

Pero ante todo, peace and love.

 

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