Vista en el blog “Opus Prima”.
http://opusprima.wordpress.com/2011/03/ … 1978-2011/
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“El Sacerdocio es el amor del corazón de Jesús” decía siempre San Juan María Vianney. No te conocí en persona, nuestra breve relación se limitó al contacto en la red social Facebook. Sin embargo, y no es para aprovechar la ocasión, a través de ella fui conocedor de una parte, probablemente ínfima, de tu hermosa labor y enseñanza de ministro del Señor. Me reconforta saber cuántas almas llevaste a comparecer ante Dios, pues de entre mis amigos que te conocían ninguno hace sino hablar bien de ti, y cuántas más ayudarás desde ahora en presencia misma del Altísimo.

Nada más bello para quien rebosa de amor a Dios por todos los costados que recibir la llamada en la festividad de San José, patrón de la buena muerte, también de la Iglesia y de los seminarios. Ahora, junto a San José de bien seguro que serás celoso guardián de los tesoros de la Jerusalén celestial y valiosísimo instrumento del Padre para asegurar refugio a las almas y eficaz consuelo a los extraviados. Hermosa la última homilía que nos has regalado, teológicamente magistral; silenciosa, pero con la cruz a cuestas, enseñándonos que sin el sacerdote la Pasión y muerte de Jesucristo Nuestro Señor no sirven de nada; pero lo más importante, “¿Qué importa padecer diez años, veinte, cincuenta… si luego es el cielo para siempre […] y sobre todo […] ¿qué importa padecer si se padece para consolar, por dar gusto a Dios nuestro Señor, con espíritu de reparación, unido a Él en su cruz, en una palabra: si se padece por amor?” (San Josemaría, Camino, nº 182).

Si afortunados fueron quienes te conocieron en vida muchos más son los que ahora podrán sentir tu ayuda e intercesión desde la Gloria de Dios Padre. Por todo ello Mosén Jordi, ¡gracias por ser sacerdote!
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Mn. Jordi Moya fue un sacerdote, de unos treinta años, que murió en Barcelona después de una hemorragia o bien, un infarto cerebral. A pesar de su juventud, su labor era extensa: no sólo era conocido en el ámbito de la Prelatura del Opus Dei sino más, más y más… Y de su capacidad de llegar al corazón de muchos. Concretando: entró en el Cielo por la puerta grande y como “usuario” de red social, un intercesor para nosotros.